Intersticios

El primer proyecto

El primer proyecto que te encargan es especial. Supone el primer contacto con “el mundo real”, “la calle” o “ahí fuera”, por citar alguna de las expresiones empleadas para definir ese período que a todo estudiante de arquitectura le espera tras la escuela. Imaginábamos ese “mundo real” como una utopía de ciencia-ficción en la que nos acecharían graves peligros que nos acabarían avocando a una especie de servilismo intelectual. Sin duda desconocíamos la amplia gama de perversiones que oferta el delirio cotidiano. Sin embargo, creíamos en nuestra capacidad para cambiar-el-mundo, nada menos que cambiar-el-mundo, ya que no teníamos nada que perder y siempre nos quedarían los concursos o esos-clientes-que-un-buen-día-llaman-a-tu-puerta-pidiéndote-uno-de-esos-proyectos-tuyos-pagándote-justamente-a-tiempo-y-respetando-siempre-tu-criterio-artístico-técnico.
Pues bien, allá por el año 2005, mientras esperaba mi oportunidad para salvar-el-mundo, alguien llamó a mi puerta. No era el mundo, sino un desconocido al que invité a entrar en cuanto nuestro silencio empezó a ser incómodo. Le sugerí que tomara asiento y le pregunté cuál era el motivo de su visita. Me comentó que estaba-pensando-construirse-una-casa-en-una-parcela-que-había-comprado. Acto seguido me mostró las siguientes anotaciones:

Hablamos de metros cuadrados

Hablamos de metros cuadrados y euros mientras trataba de distraer mi atención de aquel terrible mito encarnado, de aquel despropósito cuadriculado. Acepté el encargo y sin pedir ningún adelanto me propuse poner en práctica todo aquello en lo que creía –y aún creo- sin pensar mucho en términos de éxito o fracaso.

Nos encontramos

Nos encontramos en un valle extenso que desemboca en la ría de Vigo, dos accidentes geológicos, dos vacíos orográficos que confluyen  rebelándose el agua como materia esencial de su naturaleza. Agua en los arroyos, agua en la ría, agua en la bruma que sube por los cauces desde el mar, agua estancada en los campos. Agua y tiempo como constructores de paisajes, de lugares.

Habitamos un territorio

Habitamos un territorio de carácter heterogéneo y disperso donde es urgente entender la arquitectura como un filtro capaz de suturar las distintas escalas presentes en el paisaje. Detectar un ritmo, una secuencia de acontecimientos que condense ese “estar haciéndose” característico del urbanismo rural gallego, esa filtración de vegetación, asfalto, personas y edificaciones, para construir un lugar en el que coexista lo heterogéneo.
El intersticio, entendido como el intervalo que une o separa cuerpos contiguos, se convierte en el conductor conceptual de la propuesta, el engranaje de espacios, la estrategia para crear una arquitectura que habite el lugar.

La parcela

La parcela, de topografía plana, se desarrolla entre dos polos: la carretera que le da acceso y el bosque de robles autóctonos que la limita de forma natural.
Planteo una secuencia de muros curvos, un límite permeable que define dos niveles de diálogo con el entorno: en su cara convexa, orientada al Norte, expresan su carácter telúrico, su vocación de arraigamiento en el lugar, reflejando además la idea de movimiento implícita en la carretera ante la que se sitúan. En su cara cóncava, hacia el interior de la parcela y el bosque de robles, acogen un vacío donde se desarrolla un muro plegado orientado al Sur, este define los espacios interiores y su relación con la luz.
El interior de la vivienda, generado entre la fachada curva y la fachada plegada, se convierte en un vacío intermedio, el intersticio entre los límites exteriores donde los dos lenguajes se mezclan construyendo un espacio que filtra interior y exterior.

PLANO DE SITUACION A1 (PDF)

PLANTAS ALZADOS SECCIONES A1 (PDF)

Andando el tiempo

Andando el tiempo, presenté el proyecto a mis clientes y para mi sorpresa y felicidad, aceptaron. Imagino que el motivo principal era que no dejaba de cumplir sus necesidades programáticas y además, se divertían buscando parecidos, a saber: la  luna en fase creciente, el engranaje de un reloj, una mano agarrando algo, la quilla de un barco, una raíz…sin preocuparles lo que parece preocuparle a la mayor parte de clientes, que parezca una casa. Ya se sabe, no-llega-con-serlo-hay-que-parecerlo.

No nos engañemos

No nos engañemos, que alguien se entusiasme con una idea es lo mínimo que uno debe conseguir para afrontar con ciertas garantías su construcción, ahora bien, la coherencia de su ejecución puede verse comprometida una vez el cliente se anima a opinar sobre la que ya es su idea. En ese momento se abren dos caminos: el camino de la lucha centímetro a centímetro en la que no cedes en absoluto por-que-así-se-desvirtúa-la-idea, por-que-ese-material-que-propones-no-transmite-ninguna-emoción, por-que-debes-tener-paciencia-para-ver-el-resultado, por-que-no-es-cierto-que-el-cliente-siempre-tiene-razón… y probablemente no llegues al final, o el camino de la lucha centímetro a centímetro con una actitud menos rígida en la cual arriesgándote también a no llegar al final, quizás sepas elegir el momento ideal para las concesiones, sin perder demasiada autoridad  ni comprometer demasiado la coherencia del resultado final.
En la práctica, siempre que no estemos hablando de uno-de-esos-clientes-que-un-buen-día-llaman-a-tu-puerta-pidiéndote-uno-de-esos-proyectos-tuyos-pagándote-justamente-a-tiempo-y-respetando-siempre-tu-criterio-artístico-técnico, existen muchas pequeñas variaciones dentro de estos dos casos básicos en función de todos los imponderables humanos, climáticos, sociales, etc.

Al final

Al final, uno debe hacer autocrítica, claro que no inmediatamente, si hay algo que celebrar, celébrese, y luego ya se analizará con perspectiva qué pasó realmente.
Creo que siempre que se parta de un proyecto sugerente, es muy difícil que lo esencial no permanezca intacto, quizás no se consiga construir con los materiales que mejor expresen tu idea, quizás no se consiga reproducir la atmósfera que un día se imaginó para esos espacios, quizás tus clientes no se compren la-silla-Barcelona-de-Ludwig-Mies-van-der-Rohe-que tanto-luce-en-las-fotos, quizás no puedas evitar equivocarte, pero habrás evitado un despropósito como muchos de los que se han consentido.

DG

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